Dos puntos que se atraen, no tienen porqué elegir forzosamente la recta. Claro que es el procedimiento más corto. Pero hay quienes prefieren el infinito.
Las personas caen unas en brazos de otras sin detallar la aventura. Cuando mucho, avanzan en zigzag. Pero una vez en la meta corrigen en la desviación y se acoplan. Tan brusco amor es un choque, y los que así se afrontaron son devueltos al punto de partida por un efecto de culata. Demasiados proyectiles, su camino al revés los incrusta de nuevo, repasando el cañón, en un cartucho sin pólvora.
De vez en cuando, una pareja se aparta de esta regla invariable. Su propósito es francamente lineal, y no carece de rectitud. Misteriosamente, optan por el laberinto.
No pueden vivir separados. Ésta es su única certeza, y van a perderla buscándose. Cuando uno de ellos comete un error y provoca el encuentro, el otro finge no darse cuenta y pasa sin saludar.
Juan José Arreola
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miércoles, 14 de febrero de 2018
sábado, 20 de diciembre de 2014
Fairy tale love example
“There are fairy stories to be written for adults. Stories that are still in a green state.” ― André Breton, Manifestoes of Surrealism
jueves, 18 de diciembre de 2014
miércoles, 24 de octubre de 2012
lunes, 5 de septiembre de 2011
Cuando aparezcas
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| Los amantes - Shiele |
Vuelve otra
vez y róbame.
Despójame
de toda sensación que no lleve un contigo.
Haz de mi
memoria un trapo;
recuéstate en mis labios;
delíneame en tus noches y atraviésame la piel.
Siéntate.
Esfuérzate en arder
No envilezcas más a estos placeres tan mordidos.
recuéstate en mis labios;
delíneame en tus noches y atraviésame la piel.
Siéntate.
Esfuérzate en arder
No envilezcas más a estos placeres tan mordidos.
Vuélvete huésped, hagámonos viejos... inoportunos.
Enciéndeme
los ojos, conmuéveme las manos.
Paséate en
mis suspiros y cánsate el placer.
Libérate sereno,
retente en vino tinto,
Cuéntame ciudades y enrojame la piel.
Cuéntame ciudades y enrojame la piel.
Decrétame en tus tiempos -que este año se quede-, espántame en lujurias, despídete de noche y vuelve a mi otra vez.
viernes, 2 de septiembre de 2011
Que nos vaya bonito
No sólo basta tener recuerdos, es necesario olvidarlos cuando son muchos, y hay que tener la paciencia de esperar que vuelvan. Rilke

Até mis pies con cintas de firmeza para no correr más hacia ti. Seamos claros, de suspirar lo suficiente te alcanzaba. Marchabas lento, cuidabas la espalda, como esperando la estocada que no di, el abrazo que perdimos y la ausencia de este fin.
Mis pies seguían ligados, me agaché e hice más nudos; qué tal que huyeran y siguieran a estos ojos tan exhaustos ya de ti. No querías quedarte y no te ibas. No podía obligarte, ni obligarme a mí a partir. Descarrilé a la espera y entre sombras te buscaba. Me topé con esta historia tan dolida y remendada, y repasaba los caminos con rastrojos de un ”te quiero” que sabía más a un “sin ti”.
Dormiste a tus ganas y entumí a mis besos. Esperé sentada y a que esta vida no insistiera en entibiar más tus recuerdos. Pero hoy mis pasos, cansados de antesalas, se desatan y viajan a otros rumbos que dan tiros de gracia a un corazón que fue tan tuyo y para ti.Qué complicado es el amor cuando los ojos no se encuentran, y que frías eran mis voces antes de exigir a dios por ti.
Sé lo que nos hago y me lo obligo. No es fácil ser verdugo aunque sean tiempos perdidos.Hoy cierro con llave a nuestros versos y rabietas, a nuestros besos y maletas, y a nuestras balas y porqués.
Comamos, pues, esta última manzana y su tintero. Susurrémonos sin odios ni complejos y brindemos al amor que nos vio tanto perder; pidámosle, cariño, que con fe y abrazos tibios me exorcicen tu querer.
martes, 26 de julio de 2011
viernes, 15 de julio de 2011
Caducidad. [Dixo de madrugada]
Te fuiste y se me fue el discurso tras de ti. ¡Qué digo el discurso! ¡El arrebato! Ajá, y el pendejo se tropezó y se fue de boca. No lo había visto y le llamé. Pobre, se rompió el hocico; ya no habla, se desvieló.
Y es que él no entiende nada. No lo culpo, sí cuesta trabajo, no creas que no. Yo lo aprendí a la mala, en la práctica. Anduve harto, caminé muertos culposos, saboreé excusas en negro y entretuve despedidas, pero la sinrazón también se cansa; su mano tiembla y se hace frágil.
Madrugué y cambié las sábanas, escombré mundos alternos, inframundanos. Los sacudí. Barrí pajas propias y ajenas, pretensiones peregrinas, decisiones blandas. Así pues, después de tantas noches, vi que era inútil apartarte ya un lugar. No podía echarte al buró porque, pa’empezar, si siquiera tengo uno. En mis almohadas cada hectárea cuenta y, perdón, pero me ocupabas mucho espacio.
Te acabaste mis ganas, mis ojos y mis pechos. Luego entonces, las lunas me quedaron guangas y en enojo. Fui víctima del Síndrome de Desilusión Humana, ¿ya sabes cuál?, ese que te llega en gesto arcaico e irrebatible, y luego, te baña en frío de un jalón dejándote huequito en la panza, como entre gancho y acto reflejo.
En fin, pensé que con tu exilio tendría más noches para mí, hasta que me topé con la cama y, entonces, una noche de esas tantas noches entendí, que la caducidad de amar era como dormir sin ti.
martes, 31 de mayo de 2011
Una mujer que te invita al Hotel
#Nohaynadamássexyqueunamujer que te invita al Hotel”
El arte de la seducción no cualquiera lo maneja. No solamente se trata de gustarle a alguien, se entiende; pretende que –quizá, aun sin gustarle- uno pueda hacer mucho más que lo propio. No es fácil enchufar los elementos; éstos deben ser sugerentes, explosivos: líneas, curvas, discursos, oscilaciones indecisas, arrebatos, labias y labios, manos sin hilos, hábitos cuarteados, piernas, texturas, sabores y aromas en rojo son los que nos excitan a invitar (o viceversa). Obviamente y dentro de todo lo anterior, también se debe incluir, como un obligado, al espacio asociado a la seducción por excelencia, el Hotel.
Este albergue de amores y viajeros siempre me ha parecido sumamente peligroso, sobre todo, si no se sabe manejar. Una salida en falso puede que haga de la experiencia algo insípido y acartonado…, predispuesto.
El patrón social –al menos en mi entorno- dicta con voz fuerte que “Él” se encarga de ultimar los detalles relacionados con ello. Es como una regla no escrita -y tal cual pasa con las escritas- nos hace fantasear con lapidar lo obvio trasladándonos a un “Mundo al revés”, a un distrito donde “Ella” se encargue del Hotel.
¿Es una fantasía más de hombres que de féminas?, sí. ¿Cuál es mi fuente? El alto número de menciones en Twitter a través del hashtag: “#Nohaynadamássexyqueunamujer que te invita al Hotel”
¿Es una fantasía más de hombres que de féminas?, sí. ¿Cuál es mi fuente? El alto número de menciones en Twitter a través del hashtag: “#Nohaynadamássexyqueunamujer que te invita al Hotel”
Así se alardeaba la intención en esta red social, pero en el mundo tangible ¿cambia en algo que la que incite el hotel sea una chica?, ¿siempre resulta sexy que una mujer te invite a un hotel? Para mi sorpresa, muchos consideran que, más que sexy, por lo menos al principio, resulta intimidante. Lo anterior me recordó que hace algún tiempo, en afán de encontrar la originalidad en un regalo de cumpleaños y sin más que un vestido corto en mi haber, adulteré las políticas no escritas de mi contexto y llevé a un chico al Hotel.
La víctima no sabía mis intensiones, al menos, eso creo. Lo contacté, le dije que tenía un regalo para él, nos pusimos en las agendas mutuas, enuncié en qué zona andaría y voilá. Llegó el día, llegó la hora y llegó la llamada: “Estoy a una calle. Es momento de decirme a dónde voy, si no, tu sorpresa tendrá un problema de logística”. Mi respuesta: “Estoy en el Hotel …, en la habitación… el valet te está esperando para llevarse tu auto.”
SI –LEN- CIO
Después de unos segundos que me supieron a litros, hubo un “Órale”. Así, de ostento seco, como de arena.
Entró a la habitación como un niño en su primer día de Kinder. Relegó el saludo. Caminaba despacio, desconcertado. Intentaba reconocer el espacio pero no pudo, se atravesó un pasillo pequeño, de esos que en emergencias parecen travesías. Seguí su andar pero creo que al principio no podía hilar ni sus propios pasos. Su intento por avanzar fue inútil. Me acerqué de a poco y de puntas con mis zapatos altos, mis medias negras y mi pequeño vestido; cerré mis ojos y le cosí un beso en la mejilla. Tomé su mano y lo guié hacia la habitación sostenida en velas pequeñas. El aire respiraba voz sensual, Martina Topley Bird, acompañaba a una mesa con vino espumoso.
Entró a la habitación como un niño en su primer día de Kinder. Relegó el saludo. Caminaba despacio, desconcertado. Intentaba reconocer el espacio pero no pudo, se atravesó un pasillo pequeño, de esos que en emergencias parecen travesías. Seguí su andar pero creo que al principio no podía hilar ni sus propios pasos. Su intento por avanzar fue inútil. Me acerqué de a poco y de puntas con mis zapatos altos, mis medias negras y mi pequeño vestido; cerré mis ojos y le cosí un beso en la mejilla. Tomé su mano y lo guié hacia la habitación sostenida en velas pequeñas. El aire respiraba voz sensual, Martina Topley Bird, acompañaba a una mesa con vino espumoso.
Después de un torpe intento por jalar su silla y sentarse, él permaneció en silencio; jugaba con sus pulgares; miraba curioso a su alrededor escapándose de mis ojos. Yo debía cortar el inesperado hielo sabor a espada, y así como así, solté la frase más masculina que jamás hubiera salido de los labios de una chica: “No te sientas nervioso, no va a pasar nada”. Supongo que al mismo tiempo aumentó de manera extraordinaria mi nivel de testosterona. “Sólo busqué un lugar más privado para invitarte a cenar en tu cumpleaños”, continué. No sé si me escuchó, y si lo hizo, me ignoró porque su nerviosismo no aminoraba, quizá fue porque él, como varón, conocía a la perfección el verdadero significado de esa frase que podía estar en el Top 10 de las más grandes mentiras de la historia. Más tarde, destiné lo más femenino que podía hacer en mis condiciones –de alguna manera debía aminorar mi crecimiento de patilla resultado de la frase anterior-; crucé la pierna y dejé mostrar un poco de mi muslo, justo la parte dónde comienza el encaje de las medias. “Si esto no le quita el nervio, por lo menos lo desmaya”, me dije sobreestimando mis portentos. Afortunadamente, pasó lo primero. Paulatinamente, la charla viajó por caminos familiares, íntimos. Entre bromas le dejé ver que tenía unos regalos para él. Ignoro si en ese momento pensó que me sentaría en sus piernas para que me arrancara las medias con los dientes, pero, lejos de eso, sucesivamente, y con rituales extraños, le di tres regalos. Al tercero, él ya tenía por completo su garganta, sus manos, sus caricias, sus labios, mis besos, sus versos y mis medias. Y sí, piensan muy bien, la expresión “No va a pasar nada” fue mentira.
Salimos del hotel, agradeció repetidas veces el obsequio que él mismo bautizó como “Regalo fantasía” y me llevó a casa. Desde entonces, no hemos vuelto a salir.
Tomado de: http://dixo.com/2011/05/18/una-mujer-que-te-invita-al-hotel-dixo-de-madrugada.php
lunes, 16 de mayo de 2011
Encargo
No me des tregua, no me perdones nunca.
Hostígame en la sangre, que cada cosa cruel sea tú que vuelves.
¡No me dejes dormir, no me des paz!
Entonces ganaré mi reino,
Entonces ganaré mi reino,
naceré lentamente.
No me pierdas como una música fácil, no seas caricia ni guante;
tállame como un sílex, desespérame.
Guarda tu amor humano, tu sonrisa, tu pelo. Dalos.
Ven a mí con tu cólera seca de fósforo y escamas.
Grita. Vomítame arena en la boca, rómpeme las fauces.
No me importa ignorarte en pleno día, saber que juegas cara al sol y al hombre.
Compártelo.
Yo te pido la cruel ceremonia del tajo,
Lo que nadie te pide: las espinas
Hasta el hueso. Arráncame esta cara infame, oblígame a gritar al fin mi verdadero nombre.
Julio Cortázar
lunes, 9 de mayo de 2011
Despedida
Nos encontramos. No reconocía tus palabras, pero sí tus labios, tu voz. Pasó el tiempo e ignoraba de qué hablabas, usabas nombres que mis memorias no encontraban, ayeres de lazos rotos. Mis pasos se te habían vuelto polvosos, ajá, esos mismos que alcanzaban tus andares a suspiros.
Busqué inútilmente el sol, la tarde se hizo noche. Sentía aprisa los tictacs -contigo el tiempo no camina- miré de nuevo, y el reloj no se detuvo, volví a implorar y me vencí. Con todo y mi ansiedad, por fin lo supe: no importan las plegarias, contigo, mi tiempo siempre corre.
Te besé con el miedo de desconocer el color sepia y los sabores de antaño. Usé mis manos; recorría terrenos, buscaba cambios. Llegué a tu rostro, me separé un poco y abrí los ojos. Ya reconocía tus gestos. Sonreí, ya no perseguía un boceto a lápiz.
La noche no es larga.
Me llevaste a casa. En nuestras manos no cabía un quizá y nuestros besos se buscaban uno al otro. Nos separamos con promesas de eternidad inconclusa y con la volátil idea de un “juntos” que, hoy día, aun no nos ha visto regresar.
miércoles, 20 de abril de 2011
¿Lover o Stalker?
Muchas veces, resultado del enamoramiento y como parte del ritual de apareamiento, nos preguntamos cosas relativamente simples, de novatos. En palabras de códigos más escuetos -cuando realmente nos gusta alguien- “nos apendejamos”.
Somos víctimas de nuestros propios monodiálogos, a veces, hacemos públicos estos coloquios internos involucrando a otros incautos -ajá, para eso son nuestros amigos- quienes escuchan la mayoría de nuestras frágiles reculadas: Ayer lo vi, ¿le hablaré?; Le mandé un mensaje y no contestó, ¿le mando otro?; Lo invito a salir o ¿crees que debo esperar a que él/ella lo haga?, entre otras inacabables preguntas. Admito que mis amigos y yo hacemos estas preguntas cuando llega alguien quien, en su momento, nos parece importante, pero (porque casi todo en la vida tiene un pero) ¿será que una vez instalado en este perfil hay sólo hay una delgada línea que nos separa de un stalker?
Últimamente, he visto casos severos SFSC (Síndrome de Falta de Sentido Común) por no llamar “Acoso”. En uno, ella –a quien llamaremos Nadie-después de ser cortada por severos episodios de celos excesivos, críticas infundadas a sus amigos cercanos y berrinches para apartar a su ahora exnovio de algunos de sus círculos, decide obtener -a través de una pormenorizada revisión de Twitter y Facebook, llamadas telefónicas, mails, llamadas ebrias, mails ebrios y demás indagaciones de resaca- información “fiable”. Se hacen presentes algunas frustraciones, más berrinches, más frustraciones, más estados ebrios y, cuando se pensaba que se había llegado al límite, se juntaron todas las anteriores en un berrinche donde ella estaba ebria y desató su frustración a golpes. Resultado: rasguños varios, una úlcera, un pan pa’l susto, varias provocaciones verbales, muchos “pero es que yo te quiero”, golpes dispersos, penas ajenas y una camisa rota.
Después de que los papás de la Nadie recogieron del suelo la poca dignidad que quedaba de su hija (ajá, los papás). Ella llamó como si nada hubiera pasado al susodicho, éste la mandó al diablo y ella juró en un arranque de berrinche y por mail, no volverlo a buscar. FIN … o quizá no.
¿Por qué pongo en tela de juicio la palabra de Nadie? Muy fácil, un ex a quien no le contesto mensajes, mails, llamadas telefónicas ni demás indicios de comunicación desde hace casi TRES años (cuando le dije: “y no me llames porque no te voy a contestar”) aun llama, a pesar de no obtener respuesta alguna. Pregunta por mí, habla de mí con amigos en común, sabe dónde vivo, dónde trabajo, con quién ando y dónde ando con él. Lo que no sé es si éste funciona como un caso aislado y muy personal de “stalkeo” o si así es el patrón de todos los que sufren de SFSC vinculado con TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo)
Ustedes qué dicen, ¿Nadie regresará a romperle otra camisa?
¡Se abren las apuestas!
martes, 12 de abril de 2011
Nostalgias ajenas
Hoy me eres tan ajeno, que pareciera que nunca hubo un te extraño ¿Dónde está ella que tu corazón me quita? ¿Cómo la encaro si entre sombras la buscas y la encuentras para ti? La sacas de cenizas, la evocas como a un fénix.
Me sostengo al fantasearte, me derrumbo al verte en vivo. Te noto así, con ganas de ella. Me usas a mí antojo, y de tus antojos no soy parte. Lloró a ratos. Te odio luego. Me cuestas trabajo, no en las noches que seduzco, sino en las mañanas, cuando no te dejo ir.
No miento, me distraen más brazos -que a tu lado son poco-, esperando que un día, mis pocos brazos se aniden más en ti.
domingo, 27 de marzo de 2011
Mi corazón practica Parkour
Viendo un reportaje de Parkour, se pregunta:
Ok, y alguien me puede explicar por qué NADIE le dijo eso a mi corazón antes de que fuera un yamakasi. u_u
- ¿Cuáles son los riesgos del Parkour?
- Si haces un paso mal, podrías caerte e ir directo al hospital.
Ok, y alguien me puede explicar por qué NADIE le dijo eso a mi corazón antes de que fuera un yamakasi. u_u
Belle, fundador del Parkour
lunes, 21 de marzo de 2011
Rojo
El amor no es rosa ni delicado, el amor, el mío, es rojo, rojo de pasión, de fuego, de guerra y de sangre, de labios y amapola.
martes, 15 de marzo de 2011
miércoles, 9 de marzo de 2011
Te quiero
Te quiero cuando estás y te quiero cuando te extraño.
Te quiero cuando me ves y porque no sé desde cuándo.
Te quiero completo y te amo por partes.
Te quiero cuando callas y te quiero cuando sueñas.
Te quiero cuando vienes y tu cariño confiesas.
Te quiero cuando te abrazo y te quiero cuando me voy.
Te quiero cuando me quedo y te quiero cuando no estoy.
Te quiero cuando te pienso y te quiero como a un amigo.
Te quiero al despertar y quiero dormir contigo.
Te quiero por las noches y te quiero con la luna.
Te quiero dentro, en mis labios, y al mojarme con tu ayuda.
Te quiero cuando te beso y te quiero cuando regreso.
Te quiero porque eres tú y ante ti me confieso.
Te quiero porque me quieres y te quiero ante los no-besos.
Te quiero y doy todo por un amor exprofeso.
lunes, 7 de marzo de 2011
Lo que no fue en tu año ...
El que inventó eso de “Lo que no fue en tu año no fue en tu daño” seguramente lo dijo porque no tenía ni Face, ni Twitter, ni Hi5, ni blog donde esculcar las fotos y los comments del que te roba los suspiros y, MUCHO menos, encontró frases como: “El día que quieras ahí estaré” siendo OBVIO que esa a la que van a seguir y para la que van a estar listos NO eres tú. Bah!
Me cago en la estúpida pseudosabiduría popular. u_u
domingo, 6 de marzo de 2011
jueves, 3 de marzo de 2011
Vamos a la cama
¿Qué sería de ti si no me despertara? No saldrías, nunca. Vivirías conmigo y en mí, entre inconscientes imprudentes y conscientes carnales. Escenarios más kafkianos que freudianos y más amantes que amados. Cabalgaría contigo y en ti. Irías de mi mano por fantasías más libertinas, visitaríamos Sodoma, lameríamos viejas tintas y, bajo amenazas de dios, violentaríamos las leyes de cualquier impuro amor.
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