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domingo, 18 de febrero de 2018

No te salves

No te quedes inmóvil 
al borde del camino 
no congeles el júbilo no quieras con desgana no te salves ahora ni nunca                 
no te salves no te llenes de calma no reserves del mundo sólo un rincón tranquilo no dejes caer los párpados pesados como juicios no te quedes sin labios no te duermas sin sueño no te pienses sin sangre no te juzgues sin tiempo
pero sí  pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
                    entonces
no te quedes conmigo.

Mario Benedetti

miércoles, 14 de febrero de 2018

El encuentro

Dos puntos que se atraen, no tienen porqué elegir forzosamente la recta. Claro que es el procedimiento más corto. Pero hay quienes prefieren el infinito.

Las personas caen unas en brazos de otras sin detallar la aventura. Cuando mucho, avanzan en zigzag. Pero una vez en la meta corrigen en la desviación y se acoplan. Tan brusco amor es un choque, y los que así se afrontaron son devueltos al punto de partida por un efecto de culata. Demasiados proyectiles, su camino al revés los incrusta de nuevo, repasando el cañón, en un cartucho sin pólvora.

De vez en cuando, una pareja se aparta de esta regla invariable. Su propósito es francamente lineal, y no carece de rectitud. Misteriosamente, optan por el laberinto.

No pueden vivir separados. Ésta es su única certeza, y van a perderla buscándose. Cuando uno de ellos comete un error y provoca el encuentro, el otro finge no darse cuenta y pasa sin saludar.


Juan José Arreola

viernes, 2 de septiembre de 2011

Que nos vaya bonito

No sólo basta tener recuerdos, es necesario olvidarlos cuando son muchos, y hay que tener la paciencia de esperar que vuelvan.  Rilke



Até mis pies con cintas de firmeza para no correr más hacia ti. Seamos claros, de suspirar lo suficiente te alcanzaba. Marchabas lento, cuidabas la espalda, como esperando la estocada que no di, el abrazo que perdimos y la ausencia de este fin.

Mis pies seguían ligados, me agaché e hice más nudos; qué tal que huyeran y siguieran a estos ojos tan exhaustos ya de ti. No querías quedarte y no te ibas. No podía obligarte, ni obligarme a mí a partir. Descarrilé a la espera y entre sombras te buscaba. Me topé con esta historia tan dolida y remendada, y repasaba los caminos con rastrojos de un ”te quiero” que sabía más a un “sin ti”.
Qué complicado es el amor cuando los ojos no se encuentran, y que frías eran mis voces antes de exigir a dios por ti.
Dormiste a tus ganas y entumí a mis besos. Esperé sentada y a que esta vida no insistiera en entibiar más tus recuerdos. Pero hoy mis pasos, cansados de antesalas, se desatan y viajan a otros rumbos que dan tiros de gracia a un corazón que fue tan tuyo y para ti.
Sé lo que nos hago y me lo obligo. No es fácil ser verdugo aunque sean tiempos perdidos.Hoy cierro con llave a nuestros versos y rabietas, a nuestros besos y maletas, y a nuestras balas y porqués.
Comamos, pues, esta última manzana y su tintero. Susurrémonos sin odios ni complejos y brindemos al amor que nos vio tanto perder; pidámosle, cariño, que con fe y abrazos tibios me exorcicen tu querer.

miércoles, 20 de abril de 2011

¿Lover o Stalker?

Muchas veces, resultado del enamoramiento y como parte del ritual de apareamiento, nos preguntamos cosas relativamente simples, de novatos. En palabras de códigos más escuetos -cuando realmente nos gusta alguien- “nos apendejamos”.

Somos víctimas de nuestros propios monodiálogos, a veces, hacemos públicos estos coloquios internos involucrando a otros incautos -ajá, para eso son nuestros amigos- quienes escuchan la mayoría de nuestras frágiles reculadas: Ayer lo vi, ¿le hablaré?; Le mandé un mensaje y no contestó, ¿le mando otro?; Lo invito a salir o ¿crees que debo esperar a que él/ella lo haga?, entre otras inacabables preguntas. Admito que mis amigos y yo hacemos estas preguntas cuando llega alguien quien, en su momento, nos parece importante, pero (porque casi todo en la vida tiene un pero) ¿será que una vez instalado en este perfil hay sólo hay una delgada línea que nos separa de un stalker?

Últimamente, he visto casos severos SFSC (Síndrome de Falta de Sentido Común) por no llamar “Acoso”. En uno, ella –a quien llamaremos Nadie-después de ser cortada por severos episodios de celos excesivos, críticas infundadas a sus amigos cercanos y berrinches para apartar a su ahora exnovio de algunos de sus círculos, decide obtener -a través de una pormenorizada revisión de Twitter y Facebook, llamadas telefónicas, mails, llamadas ebrias, mails ebrios y demás indagaciones de resaca- información “fiable”. Se hacen presentes algunas frustraciones, más berrinches, más frustraciones, más estados ebrios y, cuando se pensaba que se había llegado al límite, se juntaron todas las anteriores en un berrinche donde ella estaba ebria y desató su frustración a golpes. Resultado: rasguños varios, una úlcera, un pan pa’l susto, varias provocaciones verbales, muchos “pero es que yo te quiero”, golpes dispersos, penas ajenas y una camisa rota.

Después de que los papás de la Nadie recogieron del suelo la poca dignidad que quedaba de su hija (ajá, los papás). Ella llamó como si nada hubiera pasado al susodicho, éste la mandó al diablo y ella juró en un arranque de berrinche y por mail, no volverlo a buscar. FIN … o quizá no.

¿Por qué pongo en tela de juicio la palabra de Nadie? Muy fácil, un ex a quien no le contesto mensajes, mails, llamadas telefónicas ni demás indicios de comunicación desde hace casi TRES años (cuando le dije: “y no me llames porque no te voy a contestar”) aun llama, a pesar de no obtener respuesta alguna. Pregunta por mí, habla de mí con amigos en común, sabe dónde vivo, dónde trabajo, con quién ando y dónde ando con él. Lo que no sé es si éste funciona como un caso aislado y muy personal de “stalkeo” o si así es el patrón de todos los que sufren de SFSC vinculado con TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo)

Ustedes qué dicen, ¿Nadie regresará a romperle otra camisa?

¡Se abren las apuestas!

Mujer, mujer... el diablo está aquí en la puerta

El Diablo es una figura que, de entrada, provoca sentimientos encontrados, te espanta y te atrae. Te invita a conocer esos lados oscuros, te...